top of page

Querer estar “trending” está matando nuestra individualidad

hace 17 horas
3 min de lectura

¿Recuerdan la escena del pastel de chocolate en Matilda?


Bruce Bolaños se sienta frente a un pastel enorme y empieza a comer. Al principio hay placer en su mirada; después hay esfuerzo y, finalmente, repulsión.


Lo que fue objeto de deseo termina produciendo la comúnmente conocida como: náusea…



Y a veces siento que eso es exactamente lo que hacemos con las tendencias.


Alguien hace algo muy cool ➡️ Nos gusta ➡️ Lo copiamos ➡️ Lo copian cientos, miles de personas.


La copia se multiplica hasta que empieza a sentirse como escuchar "Despacito" por vez número 3.847. La canción podía ser muy buena, pero llegó un momento en que escuchar ese “Des-pa-cito…” activaba una especie de reflejo de supervivencia.


(Sin ofender a Luis Fonsi)


Cada semana algo nuevo se vuelve viral. Tal vez no porque nos aburramos demasiado rápido, sino porque ya no sabemos cuándo parar de “comer el pastel de Bruce”.


Y el problema no es repetir.


Nadie crea desde cero.


Así nació el impresionismo,mirando una luz que otros también habían mirado, pero encontrando otra manera de pintarla. Así nació el jazz tomando sonidos que ya existían y llevándolos hacia lugares nuevos.


La cultura entera se construye así, observando, absorbiendo, mezclando, reinterpretando.


El problema aparece cuando dejamos de reinterpretar y empezamos simplemente a copiar.


Cuando tomamos algo casi intacto, borramos su origen y le llamamos “inspiración”.


Porque inspirarse no debería significar hacer pasar una idea ajena por propia.


Una referencia pasa por ti antes de volver a salir al mundo. Se mezcla con tu historia, tu sentido del humor, tus gustos, tus experiencias, tu manera particular de mirar las cosas. Quizás todavía puedas reconocer de dónde vino, pero también puedes reconocer qué hiciste tú con ella.


La copia se salta todo ese proceso.


Control +C ➡️ Control +V.


Y creo que las redes han hecho que la línea entre una cosa y la otra sea cada vez más difícil de notar.


Hay tantas conversaciones alrededor del fast fashion y del daño que genera en el medioambiente. Pero pienso mucho en lo que esa misma lógica de consumo rápido puede estar haciendo con nuestro ecosistema creativo.


Fast fashion.

Fast content.

Fast trends.


Consumir ➡️ Repetir ➡️ Saturar ➡️ Desechar➡️ Siguiente


Y me pregunto: ¿se volvió la necesidad de ser vistos, sin importar cómo, más grande que el deseo de ser genuinos?


Me resulta curioso cómo funcionan las masas, cómo pueden arrastrarnos a todos hacia la misma dirección al mismo tiempo. Antes de sumarme a algo necesito preguntarme: ¿esto me gusta de verdad o es la necesidad de pertenecer disfrazada de gusto?


Y creo que ahí hay otra trampa, porque veces no es que algo nos guste tanto, es que da miedo quedarse afuera.


Y no digo esto desde la distancia . Yo también existo en el ecosistema digital. Yo también hago contenido, consumo tendencias, veo lo que funciona y siento la tentación de repetirlo.


Por eso la pregunta no es retórica. Me la hago yo primero:


¿Qué quiero ser?


¿La que copia o la que transforma lo que la inspira?


Quizás por eso también necesitamos buscar inspiración fuera del mismo lugar donde todos los demás la están buscando.


En los museos.

En la música.

En los libros.

En una conversación.

En ver pasar a la gente en una plaza.


Tal vez ni siquiera necesitamos mirar más…Tal vez necesitamos hacer más.


Probar otro lienzo. Aprender otra disciplina. Tocar algo que nunca habíamos tocado. Permitir que las cosas que consumimos pasen primero por nuestra historia, nuestro humor, nuestras obsesiones, nuestros recuerdos, nuestra manera particular de mirar el mundo.


Porque quizás la individualidad no se encuentra intentando ser diferentes.


Se encuentra alimentando tanto nuestra propia mirada que, eventualmente, dejamos de repetir la de los demás.


Con amor siempre, Yo me cielo



 
 
 

Comentarios


Suscribete

​

  • Instagram

©2020 por Yo me cielo. Creada con Wix.com

bottom of page